Su nombre era Dolores pero le decían Lola, enviudo joven, vivió y trabajó  en los campos de la Habana  en la Finca El Pilar, crió a sus tres hijos Juan, Eloina  y  Ramón y a sus dos nietas Elsa y Mercedes, su vida fue  ejemplo de perseverancia  y honradez, el valor de su testimonio no radica en sus avatares  y sufrimientos sino en lo que ella fue capaz de hacer para enfrentarlos con dignidad.

 Lola apenas sabía leer y escribir pero cuando hablaba expresaba sabiduría, inteligencia, coraje y buen sentido del humor, por aquellos campos fue la partera de muchas mujeres y la enfermera empírica de muchos enfermos , ella organizaba las labores domesticas  y la cría de 200 aves  o más  para sostener a su familia y la prisión de su hijo Juan, nunca aceptó  la ayuda gubernamental que le ofrecían para ellas, recuerdo que siempre respondía con firmeza, “Mientras tenga fuerza a mis nieta no les faltara un plato de comida.”

 Su casa era de tablas de palmas, el techo de guano y los pisos mitad de cemento y mitad de tierra, cocinaba con leñas, lavaba con agua lluvia en una tina de madera, su plancha era de carbón, sus muebles muy antiguos, una mesa de madera y cuatro taburetes, el lujo que poseía era la pulcritud de su casa en todos los aspectos.

Dolores  se levantaba a las 4 de la mañana, colaba el café en  tetera de tela, encendía un radio viejo de bombillos para oír la Voz de Las Américas y emisoras cristianas,  a su lado  sentaba a sus dos nietas de apenas cuatro y cinco años, no tuvo  Biblia, iglesia ni un pastor, pero era una mujer de Fe.   

 A pesar de recorrer cientos de kilómetros en barcos y ómnibus,  nunca dejo de llevar a sus nietas  con ella en Su viacrucis  por las cárceles de Cuba donde estuvo preso su hijo.  (La cabaña, Isla de Pinos y Guanajay).

  La huelga de hambre que protagonizara su hijo en la prisión La Cabaña en el año 1968 la enfermo físicamente, después de haber permanecido 45 días durmiendo a la intemperie en los alrededores de la cárcel, recuperándose meses más tarde.

Fue madre de muchos presos que no tenían familiares que los visitaran, a ellos también les llevaba su amor y una bolsa de alimentos, hoy algunos de ellos viven y recordaran esta historia desde el exilio forzado, como  Teodoro González, Roberto Azcuy, entre otros.  

 Fue madre y maestra de valores, no solo predicó  con su ejemplo, sino que enseñaba, recuerdo que ante las adversidades  sonreía y exigía sus derechos de madre para con su hijo Juan Ramón Morejón preso político, quien se encuentra hace mas de 30 años en el exilio.

 Mama Lola como cariñosamente le llamaban era mi abuela, diez días antes de viajar al encuentro con su hijo se emociono tanto por las ansias de verlo  que padeció un Infarto cerebral hemorrágico y falleció, pero quedo su ejemplo de mujer virtuosa y sus bendiciones las transmitió a muchas generaciones.

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. (Proverbios 31:10)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios