Los nacimientos en Cuba han disminuido notablemente en los últimos veinte años, muchos son los factores que han incidido en que miles de cubanos no hayan podido nacer. Estudiosos de la demografía plantean un envejecimiento de la población cubana, acompañado de bajas tasas de natalidad y fecundidad, asociado a múltiples factores, económicos, sociales y de salud

Partiendo de nuestra experiencia personal pensamos que el aborto en el primer trimestre del embarazo, asociado a un programa de planificación familiar antinatalista son los icebergs de esta problemática, e impiden a la población cubana crecer.

En 1982 con el surgimiento del programa del médico y la enfermera de la familia en Cuba, se intensifican los programas de salud para el control de la natalidad, estos programas se llevaron a cabo con universos de población más reducidos, con tendencias de vulnerabilidad a incrementar los embarazos.

El programa de salud Materno infantil incluye un sub programa llamado Control del Riesgo Preconcepcional concebido para desarrollarse desde la atención primaria de salud, en los consultorios del médico y la enfermera de la familia.

En cada área de salud deben tener dispensarizado (censado) todas las mujeres en edad fértil, comprendidas entre 15 a 49 años, contemplando también a las menores de 15 años a partir de las primeras relaciones sexuales. Este control incluye las enfermedades que padecen las mujeres, el número de hijos y el método que utilizan para no salir embarazadas, o sea como están protegidas estas mujeres.

Es responsabilidad del médico y la enfermera que atienden a estas pacientes por el embarazo que surja a una mujer con enfermedades crónicas asociadas, a adolescentes, o los llamados casos sociales. De ahí que el seguimiento a estas mujeres tiene la finalidad de lograr que el 100% de ellas estén protegidas con algún método anticonceptivo. Sus metas; Regular la fecundidad disminuir el embarazo en la adolescencia, y la mortalidad. Está demostrado que aun así la mortalidad materna aumenta.

. La Asociación Medica Mundial adopto el juramento hipocrático (Ginebra, 1948) especificando: “Guardaré el respeto absoluto a la vida humana desde la concepción; aun bajo amenazas no admitiré hacer uso de mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad. Hipócrates había prohibido aplicar a las mujeres usos abortivos. Y es la misma ciencia médica quien reconoce en la actualidad, el carácter destructor de la vida humana a través del aborto.

Las prácticas abortivas están legalizadas en Cuba y en muchos países del mundo, la pérdida de valores morales y éticos contribuye al irrespeto hacia la vida humana.

Los profesionales de la salud en Cuba han tenido siempre mi respeto mi admiración y cariño, muchos tenemos en común estas verdades, un grupo de ellos son hoy objetores de conciencia.

Salvatore Piscopo, ginecólogo italiano trabajo muchos años en una clínica abortista, hace más de 5 años algo altero su vida; por primera vez tuvo que trabajar en una sala de partos, y oír el primer llanto de un niño que nace, le marco profundamente y para siempre, observó la mirada de una madre que veía por primera vez a su niño recién nacido recostado sobre su vientre y esa imagen nunca se le borraría.

Revisando informes sobre abortos se dio cuenta que había realizado 400 abortos ese año, multiplicado por los cuatro años de su ejercicio equivalía a 1,600 niños… un pueblo entero exterminado… Su vida personal y profesional cambio para siempre.

Salvatore Piscopo es ahora amante y promotor de la vida, un hombre que tuvo el valor de rectificar y de cambiar de rumbo. ”Si practicase otro aborto no sería capaz de mirar a mi pequeño Eugenio a los ojos.”

12 de Julio de 2011

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