Cuando vi el filme cubano Habanastation sentí una inmensa tristeza, las diferencias entre niños pobres y ricos que intenta reflejar el filme dista más allá de la realidad de los niños en Cuba.

El dilema por un equipo de juego y las diferencias entre barrios marginales y familias con problemáticas económicas y sociales son una realidad que lastra hace muchos años.

Cuando vi Habanastation recordé a muchos niños cubanos que hoy viven con hambre, pues sus padres emigraron a otros países y se olvidaron de la responsabilidad de paternidad.

En Cuba no existen convenios con otros países para exigir legalmente dicha responsabilidad.

Los juguetes son necesarios para el desarrollo psicomotor de los infantes, los precios elevados de los mismos no le permiten a un padre en Cuba comprárselos a sus hijos, el precio de una muñeca o de un carrito de baterías es el equivalente al salario de una enfermera.

La problemática de la niñez en Cuba tiene raíces más profundas que lo económico, la espiritualidad y el plano de los valores morales.

El maltrato infantil es una de las situaciones más serias, se observa hasta en las calles, muchos menores son maltratados a diario por sus propios padres, dejándolos en la calle todo el día, a veces sin alimentos.

Recientemente conversaba con una hermana de la Fe: ella me decía…Los niños están vacunados pero no alimentados, en las escuelas, pero no educados, con padres pero sin amor, y lo más triste muchos están en centros penitenciarios porque sus padres los echaron a la calle a delinquir…

La problemática de la niñez en Cuba es más seria de lo que un filme de esta naturaleza pueda exhibir.

La UNICEF esta en Cuba, exhibe logros a gran escala pero me da la impresión que los programas que tienen no satisface la problemática de la infancia en Cuba.

El bajo peso al nacer, la desnutrición, el parasitismo, enfermedades diarreicas y respiratorias erradicadas hace unos años, se están viendo con frecuencia en la infancia.

Muchos padres se preocupan por sus hijos y les brindan los cuidados que necesitan, es una realidad también

Los programas sociales gubernamentales para la infancia en Cuba debieran encaminar sus esfuerzos con más objetividad y exigencia.

Cuando vi Habanastation recordé al profesor de una Escuela de deporte quien comento…Nosotros tuvimos que enseñarles a niños de 12 años que venían del interior del País a comer un pedazo de carne por primera vez.

Cuando vi Habanastation recordé a mi hijo a generaciones de Pedro Pan hasta los días de hoy, recordé también a cientos más que viven hoy sufriendo la separación de sus padres por las restricciones migratorias cubanas.

Si filmes cubanos como Habanastation aportaran sus beneficios a la infancia en Cuba valdría la pena su continuidad en esta temática, de lo contrario….

Más de lo mismo y nada que beneficie con justicia a los niños cubanos.

No creo que los niños puedan cambiar a Cuba como dice el productor del filme.

Lo único que puede cambiar el dolor y el sufrimiento de muchos niños cubanos será Jesucristo y cuando sus padres tengan el derecho que se les ha negado de educar a sus hijos fuera de adoctrinamiento político.

Jesús es el camino, la verdad y la vida, Jesús bendice a los niños. Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis; porque de tales es el reino de los cielos. Evangelio de Lucas. Capitulo 18. Versiculo 16.

1ro de Septiembre de 2011

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