La perdida de Osvaldo paya y Harold Cepero, activistas de derechos humanos en Cuba el 22 de julio ha sido de forma violenta en accidente de tránsito en la carretera Tunas- Bayamo, provincia Granma y en circunstancias no esclarecidas en su totalidad según sus familiares allegados; ambos pacifistas del Movimiento Cristiano Liberación viajaban al oriente del país con el deseo de preocuparse y ayudar a personas necesitadas y perseguidas por el gobierno de Cuba, eran personas decentes y queridas por muchos cubanos y la Comunidad internacional.

El mes de junio fue La última vez que mi esposo el Dr. Oscar Elías Biscet y yo vimos a Osvaldo y a su esposa Ofelia juntos, ambos nos explicaron que su automóvil había sido volcado con ellos adentro cuando viajaban por la avenida de Rancho Boyeros en la Habana.

Ofelia Acevedo declaró recientemente a la Opinión Pública Internacional “yo no busco culpables, yo busco la verdad

En el caso de Osvaldo Paya existe el antecedente de amenazas reiteradas a su vida en denuncias a la opinión pública. el periódico Granma órgano oficialista del Partido Comunista de Cuba ha publicado en la pagina tres una nota del Ministerio del Interior donde se narra una investigación sobre los hechos del supuesto accidente de tránsito, al final concluye que continua el proceso investigativo y de instrucción penal de acuerdo a las leyes cubanas; sin embargo omitieron todo tipo de comentario sobre quienes eran las víctimas, ni una sola palabra de los testimonios de sus familiares allegados sobre conversación telefónica con las personas que sobrevivieron y mucho menos lo referente a los hostigamientos a que estaban sometidos.

Las persecuciones cristianas y a personas por sus ideales datan desde tiempos milenarios; durante la rebelión de los Mau- Mau, el reino de terror de Idi Amín murieron miles de cristianos, millones más sufrieron bajo los gobiernos soviéticos y chino.

Hoy en día esto es una realidad en cuba y otros países del mundo; recordemos que en los tiempos de Roma antigua un enloquecido Nerón hizo de los cristianos los chivos emisarios de los problemas del imperio.

Osvaldo, Harold y cientos de cubanos aceptaron el desafío a la persecución, y el sufrimiento por sus ideales de democracia y derechos humanos para Cuba.

La muerte de Osvaldo Paya y Harold Cepero no los sorprendió con la guardia baja, sino como peregrinos de la verdad en misión humanitaria por los cubanos.

El dolor por la pérdida física de estos hermanos es inmensa, cuando se lleva una vida de fe sincera el sufrimiento forma parte de ella; Osvaldo fue un hombre que amo a Dios a Cuba y a su familia; su esposa Ofelia Acevedo y sus tres hijos necesitan hoy más que nunca del apoyo humanitario y espiritual tanto de cubanos como de hombres y mujeres amantes de Dios y la dignidad humana.

Como nos legara el Apóstol Pedro en su Primera Epístola: Nuestra esperanza de que el sufrimiento acabará un día no es un espejismo, sino una esperanza viva, en aquel que ha conquistado la muerte.

28 de julio del 2010

Por Lic. Elsa Morejón Hernández

Email elsamorejon

Twitter: @ElsaMorejon

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