La libertad religiosa es un principio espiritual. Esta surge de una profunda convicción de que el hombre es personalmente responsable ante Dios. En otras palabras, Dios creó al hombre a su propia imagen y le dotó del derecho inalienable de ser libre.

El término inalienable quiere decir: que nadie debe privar de este derecho a un ciudadano, aún con sus propias leyes con pretensiones de legitimidad, el ser creado a imagen de Dios, no significa semejanza en sus características físicas, porque Dios es espíritu; sino en las capacidades espirituales, mentales, morales e intelectuales.

Estos atributos se reflejan en el hombre. Dios no creó un robot, sino un ser pensante con capacidad de decidir; el hombre perfecto en su nacimiento divino uso mal su libertad, convirtiéndose en esclavo de su propio pecado.

Libertad de pensamiento ilimitado es que cada persona tiene el derecho de creer y adorar a Dios como quiera, y también tiene el derecho de no creer.

Para los bautistas ser ateo también es libertad religiosa; si un hombre no adora a Dios según el dictado de su conciencia, no lo adora. La única religión es la del corazón. Salmo 16:7 “Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia.”, por esto afirmamos que todas las formas de cultos, religiones, o creencias tienen el derecho de existir libremente, iguales derechos a todos, y privilegios a ninguna.

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El principio de la libertad religiosa incluye:

Libertad de culto, libertad de conciencia y libertad para propagar los principios cristianos.

La concreción de estos principios en la historia, es un logro de los bautistas y su contribución más grande al protestantismo.

La libertad de propagación de la fe es un principio que se restringe severamente en Cuba.

El gobierno cubano autoriza las actividades solo dentro de los templos, no dando oportunidad de acceso a televisión, radio y otros medios de difusión para propagar la fe; quedando así truncado la libertad religiosa.

En Cuba también se coarta la libertad de conciencia. El estado acepta teóricamente la libertad de culto, sin embargo, prohíbe de cierta forma la evangelización libre, que es promovida a pesar de las constantes persecuciones a pastores y fieles.

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Libertad de religión es más que tolerancia; ésta, ¡no es libertad religiosa!, sino una modalidad de la persecución.

La tolerancia implica que el estado concede algunos espacios para la práctica de la fe; pero no reconoce la libertad como una dádiva de Dios para la humanidad.

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Muchos pastores cubanos sufrieron cárcel, persecución y exilio por defender este principio divino, hoy se mantiene esta triste realidad en el alma de muchos de nuestros hermanos.

La nación cubana vive momentos cruciales: pérdida de identidad individual y de grupo, pérdida de valores morales y sociales, corrupción, entre otras, trayendo como consecuencia el dolor y el sufrimiento de muchos de sus conciudadanos.

La mayoría del pueblo cubano ha vivido sin una cultura bíblica y la ausencia de escuelas cristianas.

Cuba necesita cambios profundos en el campo humanitario. El cumplimiento de la práctica de la libertad religiosa es una excelente solución a estas problemáticas, que hoy hacen que vivamos en una sociedad moralmente desequilibrada.

El evangelio es la cura a los males de nuestra sociedad; las miserias morales de nuestro mundo son muchas, pero el poder del evangelio de Cristo es mucho mayor.

El cristiano siempre debe estar a favor de la libertad religiosa, y esforzarse en propagar esta doctrina donde quiera que se encuentre, debemos además estar listos para trabajar con todos los hombres de buena voluntad en Cuba y en la Comunidad Internacional, para el beneficio de la sociedad; y en cualquier causa buena; siendo siempre cuidadosos de actuar en el espíritu de amor, sin abandonar su lealtad a Cristo y a su verdad; predicando como nos enseño el maestro:

y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Evangelio San Juan 8:32.

17 de octubre del 2012

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