Por Elsa Morejón

Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para la vida”.

Don José de la Luz y Caballero.

El dos de septiembre comienza en Cuba el curso escolar 2013-2014, así lo anunció la ministra de Educación Ena Elsa Velázquez, en una nota publicada el 22 de agosto en el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Velázquez “instó a reforzar la confianza de las familias en el sistema educacional y a escuchar sus criterios acerca del funcionamiento de estas instituciones, a enfrentar con rigor sistemático manifestaciones de fraude y otras distorsiones más sutiles y nefastas. En otra nota publicada el 24 de agosto en este mismo órgano oficialista, la ministra dijo: “Lo más importante es el aula”, relacionado esto con el déficit de maestros. Los maestros emergentes con escasa preparación fueron creados hace unos años para palear la crisis de maestros en las escuelas, ahora la alternativa es rescatar a maestros jubilados que deseen incorporarse de nuevo a las aulas.

El ambiente escolar en Cuba es tranquilo, los maestros desarrollan una relación de cariño y amor por los niños; lamentablemente el arma más peligrosa para estos niños es la educación con adoctrinamiento político que reciben de sus maestros desde la edad de cinco años, esto constituye una violación a los derechos de la niñez y desarrolla en los niños conductas violentas.

En los matutinos escolares los niños y niñas deben enarbolar consignas políticas y escuchar lecturas de noticias de Cuba y el mundo relacionadas con el ámbito político sin tener la madurez requerida para ello; a los seis años es obligatorio el ingreso a la organización de Pioneros José Martí, imponiéndoles portar un pañuelo en el cuello como símbolo de esa organización que nada tiene que ver con el ideario martiano. Martí es un ejemplo vivo de virtudes ciudadanas; sin embargo, la consigna que deben repetir al unísono diariamente es: “Pioneros por el comunismo seremos como el Che”. El Che fue un guerrillero, mercenario y violento.

La meta del Gobierno es abrir las escuelas aunque las condiciones no estén creadas; existen carencias de maestros, útiles escolares, servicios sanitarios, agua corriente, ventiladores y aires acondicionados. Los niños y niñas, que asisten al colegio por vez primera están emocionados y llenos de curiosidades, quieren saber muchas cosas sobre todo si sus padres tienen resuelto el uniforme escolar y un pedido de la escuela que incluye: crayolas, goma de pegar, goma de borrar, servilleta de tela, delantal, toalla, jabón, cepillo de dientes, peine, una caja de cartón para colocar los objetos personales, merendero con su merienda, pomo con agua potable y mochila. Ninguna escuela cubana tiene transporte para los alumnos, el transporte es garantizado en ocasiones a escuelas de impedidos físicos.

Vestir el uniforme escolar es de carácter obligatorio, solamente puede adquirirse un uniforme para los grados: prescolar, segundo, quinto, séptimo y octavo; muchos padres han tenido que comprar los uniformes en el mercado negro y a precios elevados.

Las madres que no trabajan para el estado no tienen derecho a dejar a sus hijos en las escuelas en horario completo. El almuerzo escolar es para los hijos de las madres que trabajan para el estado, estas madres tienen que realizar tres viajes al colegio, los más desafortunados son los que viven en zonas rurales teniendo que caminar varios kilómetros bajo el sol para ir y venir de la escuela. Las escuelas cubanas son públicas y según la Constitución responsabilidad del Estado.

El sistema de educación cubano necesita ser renovado. La educación es de corte comunista al igual que la Constitución de la República de Cuba, en el capítulo cinco, artículo 39, incisos a y c, lo expresa claramente: El estado orienta, fomenta y promueve la educación en el ideario marxista, promueve la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas generaciones, incluyendo la preparación militar. El Gobierno prohíbe las escuelas privadas y cristianas. Al terminar los estudios muchos alumnos en vez de salir bien formados en los idearios de los grandes maestros cubanos como: Mendive, Martí y José de La Luz y Caballero, presentan deformación de valores.

Muchos padres no ven conveniente este tipo de educación para sus hijos, ésta es opuesta a la enseñanza familiar. Juan J. Rousseau en “Emilio: Libro Primero”, dice: “Quien se quiera formar una idea de la educación pública, lea “La República” de Platón que no es una obra política, como piensan los que sólo por los títulos juzgan los libros, sino el más excelente tratado de educación que se haya escrito”.

La autora es representante en Cuba del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio.

@ElsaMorejon

Tomado de Diario  Las Americas
Publicado el 08-31-2013

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