@ElsaMorejon

El régimen de Cuba culpa erróneamente al pueblo por su fracaso en resolver la compleja situación social que se vive en el país cuando alega que la sociedad atraviesa por una crisis de pérdida de valores éticos y morales.

La difícil situación social en la isla data de años luces, no es una novedad como se pretende a dar a conocer en los medios masivos de difusión gubernamental y foráneos. El sistema político comunista imperante en Cuba por más de 50 años influyó negativamente en el modo de crianza de nuestros hijos.

El Estado viola el derecho a la patria potestad de los padres, para adoctrinar a sus hijos y convertirlos en soldados defensores de la ideología marxista leninista; pero los padres con su permisividad ante esta flagrante violación a los Derechos Humanos fueron los principales responsables de que más de tres generaciones de cubanos se hayan criado sin conocer y practicar estos valores.

Miguel Díaz- Canel, vicepresidente de los Consejos de Estado, declaró a Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista, el 20 de junio, “La vida demuestra en nuestra historia que personas en medio de la pobreza tuvieron una posición digna”.

Los valores éticos y morales dejaron de transmitirse a las nuevas generaciones porque el Gobierno criminalizó la práctica de muchos de ellos. La separación de los hijos de los padres por diversos motivos, el igualitarismo como eslogan del socialismo obligó a las personas alinearse en la crianza de los hijos. El resultado ha sido catastrófico.

Según Anuario Estadístico de Salud del 2012, Cuba tiene una población de 11 163 934 habitantes, de ella 1.399,645 son adolescentes, lo que representa un porciento de 12. 53 % de la población total. Estos grupos de jóvenes son los más vulnerables y tienen alto riesgo de maltrato infantil, consumo de drogas, alcohol, prostitución y trata de personas.

Un ejemplo histórico de cómo se pierde la transmisión de valores a las generaciones, está en la Biblia. El libro de Jueces habla de tres generaciones de israelitas que se criaron después del Éxodo. La primera generación, la de Josué y la segunda, los hijos de Josué, estos se criaron con las historias personales de sus padres y permanecieron fieles. La tercera generación se crió con menor influencia de sus padres, sin conocer a Dios y lo que Él había hecho por Israel.

Aunque sus padres les dieron muchas bendiciones materiales no les contaron a sus hijos porque Dios le había dado la Ley y porque los Mandamientos eran tan importantes, desecharon la instrucción moral y espiritual. Esto mismo está sucediendo hoy.

Olga Lidia Tapia, funcionaria del Partido Comunista de Cuba dijo a Granma el 20 de junio “¿Por qué que existen, en primer lugar estos muchachos víctimas de la negligencia? ¿Por qué hay que esperar a hacer una investigación para enterarnos de situaciones que existen en nuestro propio barrio?”.

En el mes de mayo un operativo policial de gran magnitud tuvo lugar en la comunidad donde vivo. 5 niños, de 12 años de edad, que asisten a la misma escuela secundaria en Lawton, eran buscados por supuestamente sustraer armas de fuego y municiones de una unidad militar ubicada en el mismo reparto.

Las armas y las municiones fueron incautadas en el hogar de uno de ellos. Los niños están en libertad y según vecinos y familiares el caso está bajo investigación policial.

Recientemente visite a mi madre en la provincia de Mayabeque y conocí la triste noticia de que en una zona rural de esta provincia, dos niñas de apenas 11 años habían sido víctimas de abuso infantil por sus propios padres, una había sido violada por su progenitor desde que tenía nueve años y la otra había sido obligada por su padre a prostituirse en múltiples ocasiones. Según los vecinos los padres están presos.

Cuando se entrega a los hijos desde edades tempranas a personas ajenas que influencian negativamente en la vida de ellos se comete un grave error. Los falsos valores que la sociedad impone, influye también en la formación de valores, y los patrones de buena conducta dejan de ser los deseados.

En Cuba comunista, lejos de resolverse la problemática social de la crisis de valores éticos y morales, la delincuencia en etapas tempranas de la vida, el abuso infantil, la violencia, el crimen entre otros males, van en aumento. Urge responsabilizar a los padres por la educación y los actos de sus hijos y aplicar tantos programas educativos como sean necesarios y la ley de protección para los menores de edad.

Publicado el 1 de julio en http://www.DiarioLas Americas.com

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