Lady_justice_standingEn el 2003 en juicio político y sumario realizado a mi esposo Dr. Oscar Elías Biscet, activista de Derechos Humanos, un abogado dijo al fiscal: “hacer política no es hacer justicia”. Con esta frase titulo este artículo por conmemorarse en estos días un aniversario más de la Primavera negra en Cuba donde fueron arrestados y sancionados a largos años de prisión un grupo de valiosos cubanos que abogaban por la democracia y las libertades básicas para el pueblo de Cuba.
A Oscar les han realizado dos juicios sumarios, uno en el 2000 y otro en 2003. En uno de esos juicios un oficial de la Seguridad del Estado que fue a testificar en contra de él, le dijo al fiscal que mi esposo era su enemigo. Durante estos juicios vi a muchos partidarios del régimen, reírse y burlarse de él, mientras mi esposo respondía: “Todo lo que he hecho lo he hecho por el bien de la humanidad y mi conciencia no me condena”. Él es un preso de Fidel Castro, de la causa de los 75.
Desde marzo del 2011 vive excarcelado en Cuba con una sanción jurídica llamada licencia extrapenal, asociada con acosos, vigilancia, arrestos y golpizas por parte de la policía política, para impedirle la libertad de movimientos y privarlo del derecho a reunión pacífica. Además le interrumpen con frecuencia las comunicaciones telefónicas.
Josefina Vidal, directora del Ministerio de Relaciones Internacionales, encabeza la delegación que dialoga por la parte cubana con funcionarios del gobierno estadounidense. Muchos esperanzados creen que tratándose de una mujer pueda lograr éxitos en conversaciones sobre temas concernientes a derechos humanos. No olvidemos que esta funcionaria representa a un régimen abusivo e irrespetuoso del Derecho, carente de ética y de justicia, violador de los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
El comportamiento culto y sonriente de esta funcionaria me recuerda la acción de una fiscal que con una sonrisa pidió 10 años de prisión para mi esposo Oscar Elías Biscet en el 2000, finalmente sancionado a 3 años de cárcel en una prisión ubicada a 780 km de mi lugar de residencia por haber proclamado y defendido la Declaración Universal de Derechos Humanos. También su forma cursi me recuerda a los que me privaron del disfrute de la niñez, a los que me robaron injustamente años preciosos de estar junto a mi padre y a mi esposo, y a los que un día nos expulsaron de nuestros centros laborales por nuestros ideales próvida y pro Derechos Humanos.
Mi padre fue preso político en Cuba por más de 12 años, lo conocí en la cárcel la Cabaña cuando yo tenía 3 años, por mucho tiempo solo pude ver su rostro a través de dos rejas que me impedían tocarlo y abrazarlo. Cuando cumplió íntegramente la sanción, se exilió en EUA. Él aún vive, nunca regresó a su país, mi abuela Dolores murió en Cuba añorando ver a su hijo. Mi esposo también estuvo en la cárcel casi 12 años, ambos vivieron todos esos años de prisión en condiciones infrahumanas.
Amnistía Internacional en su Informe Anual del 2014, El Estado de los Derechos Humanos en el mundo, publicado el 26 de febrero en Londres, denuncia que durante el pasado año se registró en Cuba “un aumento considerable de las detenciones de corta duración, táctica para acallar la disidencia, al tiempo que continuaron los procesamientos penales por motivos políticos, con un sistema judicial bajo un firme control, lo que socava gravemente el derecho a un juicio justo”.
La falta de libertad ciudadana y la represión tienen como objetivo silenciar las voces democráticas dentro de Cuba. ¿Si terminó la guerra fría entre Cuba y EUA, por qué Castro no ha liberado a los prisioneros que tiene en la isla producto de esa guerra?
El 23 de febrero Roberta Jacobson expresó en su cuenta de Twitter estar “preocupada por el uso de la violencia contra las voces pacificas en Cuba”
Raúl castro dijo en diciembre en la Televisión Cubana que el pasado no se podía arreglar, en alusión a su anuncio de restablecer relaciones diplomáticas con EUA. Mientras lo escuchaba, me dije, ¡verdad que hay Pilatos en tiempos modernos! Muchos conocemos la naturaleza despótica del régimen de Castro. Lo único que ha cambiado es el discurso. En lo moral no muestra arrepentimiento ni voluntad ética del perdón hacia sus víctimas. Al parecer la arrogancia y la prepotencia no les permiten este acto altruista. Las heridas que ha causado a su propio pueblo están abiertas.
El régimen de Cuba ha privado a los cubanos por más de 55 años de Estado de Derecho, elecciones libres y multipartidistas; millares de ciudadanos cubanos han sido víctimas de abusos y flagrantes violaciones a sus derechos humanos. La justicia ha sido inexistente para ellos, han convertido al país en una isla del Medioevo, además de destruir la institución más importante de la sociedad, la familia. Castro niega estas realidades.
Anhelo que el amor y la amistad reinen en los corazones de los cubanos y  la humanidad entera. Pero no creo posible que sin libertad y justicia los seres humanos puedan vivir con dignidad.
11 de marzo del 2015

publicado en http://www.LaNuevaNacion.com

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