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El régimen de Cuba acostumbra a extrapolar sus ineficiencias a otros, en este caso culpa al embargo económico estadounidense de los males que padece la sociedad cubana.
@ElsaMorejon
Rosa Pérez, mi vecina, cumplió 100 años el día 6 de noviembre, fui a felicitarla y a entregarle un abrazo de amor, sabiendo que esta expectativa de vida prolongada es poco común en Cuba. Ella vive el privilegio de ser una centenaria activa: realiza tareas en el hogar, se baña sola y tiene su mente en muy buenas condiciones. Vive orgullosa de su hija Marta, quien cuida de ella con una pasión infinita al igual que sus nietos y biznietos. “Para mí es un regalo de Dios llegar a esta edad, y lo que más me ha hecho feliz en todos estos años, es el amor de mi familia”, dijo Rosa, con lágrimas de felicidad en sus ojos.
No todos los ancianos son afortunados como Rosa, muchos llegan a la vejez en condiciones físicas, emocionales y económicas muy depauperadas, muchas veces en soledad enfrentan el sufrimiento humano y la insatisfacción de sus necesidades básicas. Algunos están trabajando para el estado aún después de jubilarse, otros andan por las calles vendiendo disímiles objetos para sobrevivir.
El próximo mes de diciembre se cumple un año de las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros de Cuba con el objetivo de mejorar la atención que se brinda en los Hogares de Ancianos y las Casas de Abuelos de todo el país. En aquel entonces, el Dr. Alberto Fernández Seco, jefe del departamento de Adulto Mayor, declaró al periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista (único), la asignación de un presupuesto de 66 millones de pesos. Y continuó diciendo que en Cuba, alrededor de 130 000 personas padecen de Alzheimer, cifra que irá en aumento.
Muchas personas de la tercera edad se sienten abandonadas por el Estado, para el cual trabajaron muchos años de sus vidas. Las pensiones recibidas  promedian el equivalente a 12 dólares al mes.
Según el Anuario Estadístico, edición 2015, la población cubana es de 11.238.317 habitantes. De ellos, 1.551.421 son mayores de 65 años. En Cuba  existen 143 hogares de ancianos que albergan a 8.867 en toda la Isla, 32 de estos hogares están situados en la capital. La inmensa mayoría de ellos no cumplen los requisitos mínimos para atender las demandas y necesidades de estos grupos etarios.
La atención primaria de Salud en Cuba, contempla el Programa Integral de Atención al Adulto Mayor. En él consta: “Cuba es uno de los países latinoamericanos más envejecidos. La actual esperanza de vida al nacer es de 72,5 años. Debido al aumento acelerado del envejecimiento no existen recursos humanos que garanticen esta atención y que el Estado por sí solo no puede hacerse cargo de este incremento”.
De acuerdo con el Anuario Estadístico de Salud del año en curso, 72.015 cubanos mayores de 65 años fallecieron en 2014. Las principales cinco causas de muerte fueron: enfermedades del corazón, tumores malignos, enfermedades cerebrovasculares, influenza, neumonía y accidentes. La inmensa mayoría de las personas mayores de 65 años padecen de enfermedades crónicas no transmisibles o alguna limitación física y mental. Ellos no sólo  necesitan de cuidados y tratamientos médicos sino que necesitan acompañamiento, apoyo afectivo y comprensión.
El régimen de Cuba acostumbra a extrapolar sus ineficiencias a otros, en este caso culpa al embargo económico estadounidense de los males que padece la sociedad cubana. Recientemente Raúl Castro autorizó el trabajo por cuenta propia, la pequeña empresa privada y la promulgación de la Ley de Inversiones Extranjeras, suponiendo que estos aportarían beneficios a la seguridad social. Sin embargo no se percibe mejoría en los proyectos sociales destinados a la tercera edad.
Los núcleos familiares en Cuba, en su mayoría, son extensos ya que conviven en el mismo hogar más de una generación y siempre se caracterizaron por el buen cuidado a los ancianos que convivían con ellos. Lamentablemente hoy en día son frecuentes los malos tratos y la marginación promovida por  algunas familias y muchas personas de la sociedad.
Recordemos que los malos ejemplos de ética en el trato hacia los ancianos hacen que el sufrimiento en esta etapa de la vida se intensifique. Una problemática que debe ser tratada con profundidad y que no necesita de grandes recursos materiales sino de buena voluntad para hacer algo digno y hermoso por aquellos que nos dieron la vida y aportaron talentos y esfuerzos a la sociedad que hoy los abandona y margina.

Publicado en http://www.DiarioLasAmericas.com

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