@ElsaMorejon

Faltan  solo unos días para que finalice el año  2015. Este empezó mal para muchos de mis conciudadanos y me recuerda el viejo refrán: “lo que mal empieza, mal acaba”; aunque no siempre suele suceder así.

Mientras el mundo libre celebra felizmente el aniversario sesenta y siete de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DD.HH.); en mi país cientos de activistas están siendo reprimidos y arrestados por promover y defender los derechos inalienables de las personas, a pesar de ser  ciudadanos nobles con profundo sentido de justicia y apego por la vida y la integridad  de los seres humanos. En Cuba ser activista de DD.HH. es ilegal  y criminalizado por el régimen comunista.

El 2015 comenzó polémico por el  restablecimiento de nexos diplomáticos bilaterales del Gobierno de Estados Unidos de América (E.U.A.) con el régimen de Castro. Muchos ciudadanos miraron estas nuevas relaciones con suspicacia, otros estuvieron en desacuerdo y  algunos eufóricos con el convenio exhibieron en las calles  símbolos patrios de E.U.A.,  albergando  la esperanza de que la situación de penuria en que vive el pueblo de Cuba terminaría pronto. Pero la realidad ha sido otra, muchos cubanos sigue sin ver mejoría y este ha sido el año más crítico en relación a violaciones de DD. HH..

Para la inmensa mayoría de los  cubanos  es sombrío y difícil el quehacer diario en la Isla; ellos están desesperanzados y cansados de falsas promesas, himnos de guerras y vanaglorias de conquistas sociales por parte del régimen. La familia, núcleo fundamental de la sociedad, se encuentra sumida en crisis de valores. La ausencia de estado de derecho y las  pocas  garantías a las libertades individuales siguen conllevando a la vulnerabilidad de los derechos de los ciudadanos que temerosos huyen de Cuba por  diferentes vías.

En Costa Rica 6.000 cubanos están varados en su intento por llegar a E.U.A..  La inmensa mayoría en un lugar llamado El Cantón de la Cruz, como si se tratara de una profecía del calvario de un pueblo que no ha roto sus cadenas. Muchos consideran que no todos son refugiados políticos y que en el fondo temen a un cambio de ley migratoria de E.U.A.  hacia Cuba. Un editorial reciente del diario digital Bloomberg View, sugirió al Presidente  estadounidense que deporte a los cubanos que quieran acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y no puedan demostrar que en realidad sean perseguidos políticos. Barack Obama ha declarado que no cambiará su política migratoria.

De acuerdo a  Associated Press,  cien mil cubanos han arribado a E.U.A. en dos años  con o sin documentos legales. La guardia costera americana en su informe del año fiscal anunció que 4,462 cubanos llegaron  por mar a E.U.A. o intentaron hacerlo y fueron interceptados 2,900,  cifra que supera a la del año 1994.

 

Gracias a la labor altruista del presidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís, los cubanos tienen una mejor existencia en plena crisis humanitaria. Castro hizo como Poncio Pilato, se lavó las manos. Es iluso pensar que el régimen castrista que desprecia los DD.HH.      ayudaría  a los migrantes cubanos; sin embargo, según  agencia EFE  en Argel, el  día nueve Castro donó  200 mil dólares para alimentar a refugiados Saharauis.

En Cuba durante el año 2015 aumentaron los arrestos arbitrarios, actos de repudios, golpizas y encarcelamientos; además se elevó la cantidad de presos políticos en las cárceles.  Los prisioneros  políticos de la causa de los 75, más conocida como la Primavera Negra de Cuba, continúan con medida cautelar por negarse a ser desterrados de su país. Darío Delgado, fiscal de Cuba, negó la existencia de presos políticos en entrevista concedida al periódico Granma este 10 de diciembre.

La Unión Europea y los E.U.A. no han podido avanzar ni llegar a acuerdos sobre derechos humanos con el régimen de Cuba, eludiendo este tema como sensible y polémico. Castro  sigue negado a permitir  cualquier apertura democrática en la Isla. Es inaceptable en un mundo civilizado y para los cubanos la ausencia de prensa libre, pluripartidismo y elecciones libres y democráticas.

Por eso, “El pueblo cubano vive la desesperanza”, idea que declaré hace dos años al Diario Las Américas. La esperanza es un sentimiento que nos lleva a  esperar en cosas buenas, y mantenerla es saludable. Se aproxima la Navidad, uno de los acontecimientos más trascendentales del cristianismo y hermoso para la humanidad, días de alegrías y  encuentros con las familias. Es mi deseo que la  esperanza y el amor alivien  el sufrimiento de muchos cubanos y llenen  sus vidas de bendiciones y de  paz.

15 de diciembre del 2015

Publicado en:  www.DiarioLasAmericas.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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